Centros de formación para el voluntariado internacional

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La formación de Nuevos Horizontes para el voluntariado es totalmente innovadora: une experiencia y teoría y se basa en compartir la vida, el servicio, la atención para corregirse y sostenerse, para conocerse los unos a los otros.formazion_brasile_tettoia


Son varias las motivaciones que impulsan a las personas a vivir una experiencia de voluntariado en los centros de Nuevos Horizontes: de un camino vocacional a un deseo de conocer mejor las dinámicas personales, de unas situaciones de inquietud interior a un deseo de hacer algo bueno para los otros. Las extracciones sociales, económicas y culturales son diferentes. Lo mismo pasa con la edad y las experiencias de vida.

Cada persona tiene un propio camino de formación para el voluntariado y de asunción del carisma que se basa en cuatros pilares fundamentales:

  • La fraternidad
  • La terapia ocupacional y la formación para el trabajo
  • El camino para el conocimiento de sí mismo
  • La espiritualidad

La “casa” es el primer lugar para la fraternidad. Es el lugar de las cosas más simples, de la vida comunitaria a dimensión familiar. Se vive en pequeños grupos (de 4 a 8 personas), hombres y mujeres separados. Los grupos son heterogéneos: de esta manera se empieza la confrontación con el otro.

Normalmente, en cada grupo hay una o dos personas que ya tienen experiencias en Nuevos Horizontes y pueden ser considerados como hermanos mayores, pero nadie es “formador” o “psicólogo”; lo que ayuda es vivir juntos, cada uno con sus buenas y malas experiencias.

En un mundo dominado por el consumismo y la lógica del “usar y tirar”, el estilo esencial y simple de nuestra comunidad ayuda a dar el justo valor a las cosas, solicita el deseo de compartir lo material y lo espiritual, lleva al descubrimiento de la importancia del otro y enseña a pedir ayuda.

En la fraternidad, de manera concreta y simple, se aprende el estilo de la gratuidad, la atención al otro, la abnegación y el espíritu de sacrificio típico de las actividades de voluntariado.

Esta es la base sobre la cual se construye una sólida experiencia específica, funcional a las áreas de servicio y de soporte a las diferentes necesidades. Poniendo atención a los talentos ya desarrollados de cada uno (estudios, actitudes profesionales...) y a las aspiraciones y las dotes todavía escondidas, los voluntarios colaboran activamente en las diferentes áreas de servicio de la comunidad (prevención y sensibilización, comunicación y mass media, editorial, cooperación internacional y servicios sociales, acogida, animación y espectáculos…) y obtienen una formación específica. La sinergia y la transversalidad del trabajo en diferentes áreas, también posible gracias a la presencia del voluntario en cada centro, permiten una formación que engloba una visión total de Nuevos Horizontes y dan la posibilidad de madurar una sensibilidad y una atención especial a todos los aspectos de la comunidad.

Esta experiencia tiene también un valor terapéutico: de hecho la terapia ocupacional es el segundo pilar del camino de formación de los voluntarios. El respeto al horario, la confrontación con la “autoridad” representada por el responsable, la atención y el sentido de responsabilidad son todos aspectos de la cotidianidad que permiten la individualización y la corrección de las actitudes no sanas que a menudo caracterizan la vida relacional.

Otro pilar del camino de formación es el conocimiento de sí mismo, que se actúa con el “programa Nuevos Horizontes”. Este programa une conceptos teóricos y un trabajo de confrontación y profundización personal en pequeños grupos. A través de este, el joven voluntario empieza un increíble y misterioso viaje dentro de sí, descubriendo la dicotomía entre su Yo ideal y su Yo real que a menudo representa la causa de elecciones condicionadas y de inquietudes existenciales. Todo esto se lleva a cabo gracias también a un camino de espiritualidad, basado en la escucha de la Palabra y en la oración, que representan la fuerza motriz de toda la experiencia de formación del voluntario y impregnan todos los aspectos de la vida, dándole sentido. El conjunto y la complementariedad de estos elementos generan condiciones ideales para que el voluntario madure una elección responsable y auténtica.