A la base del programa terapéutico de Nuevos Horizontes, hay una visión unitaria y global del hombre, considerado en su dimensión biológica, psíquica y espiritual. Se trata de un camino de crecimiento armonioso y de integración con todos los aspectos de la vida que la cultura occidental a menudo separa.
El camino terapéutico tiene como objetivo el descubrimiento de las potencialidades del verdadero “Yo” (la chispa divina), desenmascarando los engaños del Yo ideal, detrás del cual cada uno ha escondido sus propias heridas y miedos.
El viaje empieza con la individuación de las conductas y los comportamientos no sanos y pone en marcha un empeño constante para modificarlos; se pasa entonces a través de una introspección más profunda (conocimiento de sí) que desvela las heridas (causa de las conductas inadecuadas), hasta llegar a la promoción de la responsabilidad y solicitar nuevas elecciones, objetivos sanos y proyectos de vida.
En síntesis, estos son las conductas del Yo auténtico que el programa desarrolla:
- adquisición de las responsabilidades en objetivos diarios y en las dinámicas relacionales;
- promoción de una actitud de madurez y autonomía;
- creciente conocimiento de las dinámicas relacionadas a las emociones, los sentimientos, las sensaciones, los procesos mentales;
- capacidad de elección y de juicio;
- compromiso y coherencia en el “aquí y ahora”;
- capacitad de trascenderse a sí mismo para acoger a los otros;
- adquisición de una sana autoestima y descubrimiento de las potencialidades positivas;
- verdaderos diálogo y confrontación;
- adquisición de la capacidad de ser propositivo;
- reconciliación con sí mismo (con su pasado, con sus límites, con el Yo ideal y el Yo real);
- capacidad de ser sí mismos, libres de condicionamientos y sin miedo a los juicios;
- abandono de conductas destructivas para llegar a una visión positiva y constructiva de la realidad;
- adquisición de un creciente conocimiento de la dimensión interior espiritual.









