Las familias abiertas a la acogida son matrimonios que, teniendo como modelo la Sagrada Familia de Nazaret, son disponibles a la acogida de niños y de pobres.
En nuestra época la sexualidad, instrumento de comunión de vida y profundísima expresión de amor, sigue siendo desacralizada y reducida a un instrumento de mercantilización, de muerte, de devastación de corazones. Es una época en la que la excesiva preocupación por un presente y un futuro llenos de garantías de bienestar es más fuerte de la confianza en la Divina Providencia que guía la vida de cada hombre. Todo esto se traduce en una posición de cierre a la vida, de nacimientos programados, acumulación de riquezas en manos de pocos. Es la época del relativismo moral donde el bien individual se realiza en “lo que quiero hacer” y no en “lo que es correcto hacer”. Todo esto a menudo lleva los individuos a la imposibilidad de amar, con graves repercusiones en las familias.
De hecho, muchas familias se han convertido en “pequeños infiernos domésticos”, lugares de profunda inquietud y conflictividad porque no existe amor, comunicación y escucha recíproca.
Existe una urgente necesitad de parejas que sepan vivir el matrimonio en plenitud y armonía, que muestren su maravillosa belleza y su carácter sagrado a todo el mundo, que acojan y promuevan la vida y que se empeñen para que más personas no se vuelvan incapaces de donar y recibir amor.
Las familias abiertas quieren convertirse en pequeños faros de luz para las muchas familias en las tinieblas y en pequeñas manos tendidas para ayudar y acoger a los hijos y los hermanos que se encuentran en situaciones de dificultad material y espiritual.




